sábado, 11 de octubre de 2008

Mi neurosis me lleva a dos extremos: llorar inconsolablemente o darle rienda suelta a mi megalomanía -(juego al poder)-

Neurosis –del juego al arte- se que necesito un equilibrio –lo que usted pierde lo recrea- he jugado, llevo tiempo jugando. Para mi neurosis han habido dos patrones recurrentes, el primero es pasivo, el segundo activo. Con el primero me agoto, si lloro inconsolablemente lo hago por impotencia, más que todo, la impotencia de no dejarme actuar, es decir, de no ser estratega y si me agoto llorando no voy a tener fuerzas para actuar. Es una salida del cobarde, lloro por impotencia y temor a mi. El segundo extremo que es activo es el de darle rienda suelta a mis “delirios de grandeza”, soy un ser humano que se ha pensado a sí mismo, puedo “leer” y manejar la información obtenida de esas “lecturas” para manipular e influenciar a mi conveniencia, el pequeño problema, es que a veces ese poder se me sale de las manos, mi neurosis me lleva a querer tener el control de las cosas. Creo que se es más apto para sobrevivir a través del segundo patrón, en el segundo extremo, siendo megalómana soy fría, calculadora y brillante -doble significación: digna de admiración y maquiavélica (el fin justifica los medios)-
Cuando el juego se domina se puede vivir y hacer de la vida una obra de arte.
Conozco mi naturaleza, se que voy de extremo a extremo, llevo tiempo estando en el extremo pasivo por el temor a mi propia capacidad de creación/destrucción, he sido un ser humano contenido con el propósito de tener el control (Tengo miedo de mi propio poder, aún es una fuerza volátil en mis manos).

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